I
22 de Septiembre de 2033. Mi padre me ha dicho que una extraña infección esta afectando a la zona sur de Francia. Las personas infectadas involucionan, y se vuelven muy agresivas. No entró en detalle, ni tampoco me quizo contar más. Probablemente tenga relación con las extrañas muertes que han salido en los noticieros. Me sorprendió bastante. Que extremista que me pidiera encerrarme en el bunker bajo su laboratorio. Pregunté que si podía pedirle a mi amiga Joanne que me acompañase. Se negó. Con la cabeza baja, asumí su orden. Bajamos las escaleras. Estaba 4 pisos subterráneos abajo. Al llegar, mi padre abrio la puerta, yo entré. Se despidió de mí. Cerró la puerta, le puso todos los cerrojos posibles. No pude escuchar sus pasos en la escaleras. El bunker tenía de todo: alimento para meses, un baño y habitacion cómoda, algunos muebles, un teléfono, un sintonizador de radio y un televisor con señal satelital. No sabía usar el sintonizador, así que no lo tomé en cuenta. El teléfono no tenía señal. Al menos el televisor funcionaba. Puse CNN Internacional. Hablaban de una extraña enfermedad. Estaba atacando principalmente a Francia, Alemania y España. Dijieron lo mismo que mi padre...
...No me acompleja la soledad. Por el trabajo de mi padre, siempre he vivido algo aislada de todos. Solo tenía una amiga, Joanne, y no la veía hace 3 semanas. Ya es tarde. Iré a dormir. Danielle Prideux. Paris, Francia. 23:45.
De la Vega subió a su auto y emprendió rumbo a la Biblioteca Nacional, a buscar algo de información, mientras Neko se dirigio con el Teniente Rodríguez a la morgue, para examinar el cuerpo.
Era un día nublado en Escocia. Sir Alexander Fleming estaba trabajando en su laboratorio, desordenado como siempre. Era el 22 de Septiembre de 1928. Estaba a punto de botar las placas de Petri en que había sembrado Staphylococcus aureus, cuando noto algo inusual en una de ellas. Sin embargo, antes de poder examinarla, alguien toco a la puerta. Dejo las placas en su escritorio y abrió la puerta. Antes siquiera de poder saludar, había recibido un disparo entre los ojos, muriendo instantáneamente. El asesino metió el cuerpo al laboratorio y quemó todo.
Rápidamente buscó información en Internet. Luego de un rato, empezó a caminar de extremo a extremo de la habitación, pensando: “Definitivamente esto no es obra de un asesino serial. Tampoco pinta para una organización criminal. Los asesinatos son desordenados y grotescos. Aunque están severamente alejados geográficamente los crímenes, son demasiados y muy parecidos, por lo que quizás, de alguna manera, estén conectados. Este caso escapa de cualquier canon establecido. Esto será más que una última batalla entre Ascuy y yo. Quizás esto se nos escape de las manos a ambos…”. Ordenó sus cosas y fue recopilar más información.
No se encontraron culpables para el crimen de Fleming. Su casa y laboratorio, ambos carbonizados, quedaron como una especie de "recordatorio". Era 17 de Mayo de 1930. Charles Prideux, un joven francés muy interesado en la biología, fue a visitar las ruinas de la casa de Sir Alexander. Rebuscando entre los escombros, encontró una pequeña placa de Petri, completamente intacta. Tenía un irregular patrón de crecimiento de bacterias. La guardó en su bolsillo, y emprendió rumbo al aeropuerto, para volver a París.
II
Era 22 de Septiembre, cerca de las 22:00. La Policia de Investigaciones llegó rápidamente al Parque O'Higgins. Una familia, 2 adultos y 2 niños, fueron brutalmente asesinados. Sus cuerpos estaban desgarrados. Eran notorios los mordicos. Los rostros estaban intactos. Tenían una expresión de terror indescriptible. Mientras el Teniente Carlos Rodríguez examinaba los cadáveres, llegó el detective Diego Ascuy. Le gustaba que lo llamaran Neko, su alter ego Aunque vivió en Chile toda su infancia y adolescencia, estudio medicina en Paises Bajos. Al titularse, volvió a Chile para dedicarse a resolver crímenes. Llevaba un cabello abultado, bigote y barba en el mentón. Sus ojos desprendían soberbia y egocentrismo.No por nada era el mejor detective estatal, con fama en toda América.
-“Este crimen es muy extraño. Tan extraño que me siento excitado. Ya estoy cansado de los asesinatos convencionales. Deberían felicitar al criminal” dijo Ascuy, con una mueca a Rodríguez.
-“Definitivamente usted es un tipo raro, pero es el mejor detective que tenemos a la mano.” contestó con aspereza Rodríguez.
Recojieron muestras, y cuando se desponían a cubrir los cuerpos, llegó a la escena del crimen Diego de la Vega. Al igual que Ascuy, era detective, aunque De la Vega era privado. El asesinato de su mejor amigo durante la secundaria lo motivó a convertirse en detective, aunque no dejó de lado su pasión: la música. Se título en Licenciatura de Música, y empezó su carrera detectivezca. Su cabello era corto, tenía prominente barba, y solía usar lentes como los de John Lenon, su artista favorito. Se sacó sus lentes y se dirigió a Ascuy.
-“Vete Gato, este caso es mío”, le dijo a Ascuy con una voz fuerte y clara.
-“No me hagas reír Duende, no estás a mi nivel.”, replicó con notoria soberbia Neko.
-“Al parecer este será otro de nuestros duelos. Espero que no escatimes recursos.”
-“No tengas dudas sobre eso. Esta vez no me importa caer bajo con tal de ganar.”
-“Pues a mí tampoco. Creo que lo extravagante de este crimen lo hace un adecuado desempate. Hagamos un trato. Que este sea el crimen decisivo. El que pierde, se retira del negocio para siempre.”
-“Me parece bien. Es demasiado tentador poder ser la causa de tu retiro. Acepto. Por otro lado, llevamos demasiados años enfrentandonos.”
-“Tienes razón. Aún recuerdo cuando te quite el caso de la camarera quemada. Fue gratificante ver tu cara de decepción cuando te diste cuenta que yo había llegado antes al cuartel.”
-“Sin duda me humillaste en esa ocasión, pero no como yo lo hice en el caso de los niños ahogados en la piscina municipal. Llegaste a simular lazos afectivos con las madres de los niños, todo para enterarte que yo había resuelto el caso hace 3 días.”
-“La verdad, fue decepcionante. En fin, no puedo gastar todo mi tiempo en ti Debo irme a mi oficina. Pronto nos veremos Neko.”
-“Eso espero tocayo. Ver tu rostro me motiva más para vencerte.”
De la Vega subió a su auto y emprendió rumbo a la Biblioteca Nacional, a buscar algo de información, mientras Neko se dirigio con el Teniente Rodríguez a la morgue, para examinar el cuerpo.
Era un día nublado en Escocia. Sir Alexander Fleming estaba trabajando en su laboratorio, desordenado como siempre. Era el 22 de Septiembre de 1928. Estaba a punto de botar las placas de Petri en que había sembrado Staphylococcus aureus, cuando noto algo inusual en una de ellas. Sin embargo, antes de poder examinarla, alguien toco a la puerta. Dejo las placas en su escritorio y abrió la puerta. Antes siquiera de poder saludar, había recibido un disparo entre los ojos, muriendo instantáneamente. El asesino metió el cuerpo al laboratorio y quemó todo.
III
Después de algunas horas de inspección, se determinó que la causa de la muerte había sido un ataque de carácter antropófago. No se veía un caso así en Chile desde 1962, en que una mujer fue hallada en un canal con sus brazos, abdomen y rostro desgarrados. Nunca se encontró un culpable, y se cerró el caso. Casuy se disponía a dirigirse a su oficina, cuando lo llamó su asistente, Paulette Moreau . Paullete era la pareja de Ascuy, además de su brazo derecho. Como tecnóloga médica, era de mucha ayuda al analizar las pistas de los crímenes.
-“Detective Casuy. Le tengo mala noticias. Ocurrió otro crimen de similares características al de la familia del Parque O'Higgins.”
-“¿Crees qué podría tratarse de un asesino serial?”
-“No sé, detective.”
-“Deja las formalidades Paulette. Dime Neko.”
-"El código de comportamiento de la policia me lo impide. No nos salgamos del tema.”
-"Ok. ¿Dónde ocurrió el asesinato?"
-"En los alrededores del Cerro Santa Lucía."
-"Entendido. Parto de inmediato con la unidad. Mantenme al tanto de cualquier suceso."
-“¿Crees qué podría tratarse de un asesino serial?”
-“No sé, detective.”
-“Deja las formalidades Paulette. Dime Neko.”
-"El código de comportamiento de la policia me lo impide. No nos salgamos del tema.”
-"Ok. ¿Dónde ocurrió el asesinato?"
-"En los alrededores del Cerro Santa Lucía."
-"Entendido. Parto de inmediato con la unidad. Mantenme al tanto de cualquier suceso."
Ascuy cortó sin despedirse. Guardó su teléfono y emprendió rumbo al Cerro Santa Lucía.
Mientras aquello ocurría, en su escritorio, De la Vega tenía una torre de periódicos viejos, que sacó de la Biblioteca Nacional. En algunos de ellos, encontró noticias sobre crímenes de similares características en América del Sur. Nunca se encontró nada y los casos fueron cerrados. Algo que le llamó la atención, fue que todos los crímenes ocurrieron muy alejados geográficamente como para relacionarlos. Decidió encender el televisor, para ver el noticiero. El titular lo sorprendió de sobremanera.
-“Varios crímenes de similares características han ocurrido alrededor del mundo. Ya se registran 3 muertes en EEUU, 2 en Francia, 20 en China, 5 en Japón y 4 en Sudáfrica. Además, hace algunos minutos, nos han indicado que en Chile ya se registra un caso.” dijo el conductor.
-“Todos los muertos presentan desgarrados sus músculos, con partes faltantes. En todos los casos se baraja como primera opción ataques caníbales, o antropófagos en caso de ser realizados por algún animal.” complemento la conductora.
No se encontraron culpables para el crimen de Fleming. Su casa y laboratorio, ambos carbonizados, quedaron como una especie de "recordatorio". Era 17 de Mayo de 1930. Charles Prideux, un joven francés muy interesado en la biología, fue a visitar las ruinas de la casa de Sir Alexander. Rebuscando entre los escombros, encontró una pequeña placa de Petri, completamente intacta. Tenía un irregular patrón de crecimiento de bacterias. La guardó en su bolsillo, y emprendió rumbo al aeropuerto, para volver a París.
Desarrollaste más, y eso me gustó. Me sentí un poco imitado en lo de la estructuración de parrafos, pero en el buen sentido. Me gustó que incorporaras eso y la trama sigue siendo relativamente la misma (al menos de este capítulo) pero mejoraste la forma de una manera tremenda. Tiene sus exigencias al lector pero no raya en lo intelectualoide, y cuando uno se interesa, pasa volando. Si fuera por criticarlo, que realmente me gusta como está, diría que los detectives participaran un poco más en su trabajo detectivesco, pues llegan ahí e intercambian miradas y dejan en claro su conflicto y rivalidad, pero no sacan conclusiones del cadáver o de las circunstancias. Pero quizás la trama lo requiere así, por eso digo que es sólo por tirar una crítica. En resumen, me gustó mucho y quiero seguir leyéndolo.
ResponderEliminarVi su relato como un modelo a seguir, ya que mi estructuración estaba flaca :3 Y no se preocupe, que los detectives investigaran mucho, tanto que se les saldrá de las manos :P
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